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Leyenda del dragón del convento

Leyenda del dragón del conventoDurante la construcción del Convento de Zacatlán, los frailes fueron informados sobre la existencia de una extraña criatura. Al principio se mostraron escépticos, pero, tras la insistencia de los zacatecos, se dispusieron a atraparla.

Cuentan, que aquel animal, fue de inmediato relacionado con el Diablo, debido a su apariencia, y por ello lo aprisionaron en los sótanos del convento. Ahí le daban cuidados y permitían que las personas lo vieran, pero al paso del tiempo, las visitas fueron prohibidas. Los religiosos argumentaban que aquellos que osaran ver el dragón o viboron (como ya lo habían nombrado los nativos), condenaría su alma al fuego eterno de los abismos infernales.

Aunque los pobladores de la región ya no entraban ahí, notaron las desapariciones de los frailes, y supusieron que teniendo a la bestia del infierno en los sótanos, se estaban llevando a cabo ritos extraños dedicados al Diablo, o peor aún, que el dragón era alimentado con los monjes, pues no querían que enfureciera y derribara la iglesia, tampoco debía morir, porque el insoportable hedor, ocasionaría que el lugar fuera considerado como maldito.

Ya sea por miedo o superstición, este hecho paso rápidamente a formar parte de los mitos y leyendas mexicanas, pues se dice que el día en que el monstruo deje de ser alimentado, la iglesia caerá y de sus ruinas, se levantará furioso y amenazador para acabar con todos por todos esos años de encierro.

Hasta hace poco, existía atrás del Altar mayor, un pasaje secreto que según se dice, conducía a donde habitaba el dragón, pero actualmente se encuentra tapiado… así que nadie puede decirnos si el dragón sigue ahí.

La guitarra de Ambrosio

La guitarra de Ambrosio

En una cantina de mi localidad se encuentra una de las leyendas mexicanas cortas más sorprendentes de las que se tenga memoria. Cuentan que un guitarrista de nombre Ambrosio, el cual tenía increíbles habilidades no sólo para dominar todos los acordes de ese gran instrumento, sino para componer canciones.

Comenzó su andar musical, tocando en varios lugares hasta que se estableció en dicho lugar. Un día vinieron a verle ejecutivos de un supuesto sello discográfico, quienes le ofrecieron un gran sueldo y la oportunidad de salir en televisión a nivel nacional.

Lo único que tendría que hacer sería viajar a la capital del país, para ser presentado en un programa de talentos juveniles. La propuesta sonaba de lo más atractivo, ya que así Ambrosio podría realizar el sueño que por tantos años había anhelado.

La gente que lo frecuentaba, lo vio ensayar incansablemente por horas y horas, mientras llegaba el gran día. Fue despedido por una multitud en la estación de autobuses con cohetes y pancartas que le deseaban la mejor de las suertes.

Uno por uno los aspirantes a recibir el primer premio (el contrato de exclusividad con la disquera que además les garantizaba la grabación de un LP y una gira por Centro y Sudamérica) fueron pasando. Los jueces evaluaban distintos criterios, dependiendo del tipo de música que los concursantes interpretaban.

Cuando el anunciador dijo el nombre de Ambrosio, las personas en el pueblo se emocionaron. Sin embargo, él no apareció en pantalla.

– La gente de producción fue a buscar al concursante a su camerino; nos dicen que ha dejado las instalaciones. Dijo el anunciador.

Pese a eso, las cámaras de seguridad, captaron la llegada de Ambrosio al edificio, pero jamás registraron su salida. En el camerino quedó solamente su guitarra, la cual fue reclamada por sus familiares y posteriormente donada a la cantina en donde dio sus mejores actuaciones.

Hay quienes dicen que en las madrugadas, se puede escuchar a ese instrumento sonando por su cuenta. Una justificación a este hecho, puede ser el que el alma de Ambrosio se haya fusionado al de la guitarra.

El Monstruo del Lago Lagarfljot

criptozoologia monstruo del lagarfljot

La creencia en la existencia del gusano que habita en el lago Lagarfljot se remonta al siglo XIII. Cuenta una leyenda islandesa que una madre le regaló un anillo de oro a su hija, y para sacar mejor provecho de él, lo colocaron alrededor de un gusano, después los conjuraron para que junto al crecimiento del gusano, el anillo lo hiciera también. Pero el conjuro salió mal, el gusano había crecido bastante, sin embargo el anillo no. La jovencita enfadada arrojó a ambos al lago Lagarfljot en donde el animal tomó unas medidas exageradas, creció hasta convertirse en un monstruo marino que vive en sus aguas.

Desde entonces se piensa que cuando el monstruo que habita esas aguas aparece, se trata de un mal presagio. Sigue leyendo

Leyendas

LeyendasTodos hemos escuchado una leyenda por lo menos una vez en nuestra vida. Y es que a lo largo de la historia, las distintas generaciones han sabido trasmitir aquellos relatos relacionados con asuntos sobrenaturales que han marcado a una población.

Por otra parte, un factor que ha permitido el florecimiento y la fascinación por las leyendas de terror es el que éstas poseen la mezcla exacta entre ficción y verdad. En otras palabras, podemos decir que dentro de este género narrativo se pueden acomodar aquellos sucesos que se conocen con el nombre de mitos.

Claro que de ninguna forma todas las historias de terror pueden ser consideradas como una leyenda, ya que para esto se necesita que la narración en sí contenga varios elementos fundamentales. Por ejemplo, el suceso tiene que haber ocurrido dentro de una comunidad e inclusive involucrar a uno o varios pobladores, con el objetivo de ofrecerle un carácter de credibilidad a la historia.

Una leyenda corta muy famosa de la ciudad en que vivo actualmente es la que aconteció en el hospital San Francisco hace aproximadamente medio siglo. El mito empieza de la siguiente forma:

Isabel, una muchacha guapa y muy joven de provincia, quien había llegado a la capital para desempeñarse como enfermera en aquella clínica. Su figura esbelta, acompañada de un informe perfectamente planchado, hacía que todos los médicos (residentes o no) la voltearan a mirar.

Sin embargo, existía una sola persona que nunca le prestaba la más mínima atención. Se trataba del doctor Miguel Zamora, quien en ese entonces fungía como encargado del área de neumología.

Era un secreto a voces que la chica estaba enamorada del galeno. No se necesitaba ser un genio para darse cuenta de ello, ya que todas las mañanas ella era la primera en saludarlo con una gran sonrisa. Además de que en poco tiempo se convirtió en su asistente personal.

Cierto día Isabel encontró sobre el escritorio del doctor Zamora un ramo de flores con una nota adjunta, la cual decía lo siguiente: ¿Te quieres casar conmigo? Los ojos de la joven se llenaron de lágrimas de felicidad.

Rápidamente con el ramo y lo guardó con el resto de sus cosas. En cuanto llegó su jefe ella le dijo:

– Muchas gracias por las flores, están bellísimas. Mi respuesta es SI. –

– ¡De qué está hablando Isabel! En efecto, esta mañana traje un ramo de flores pero por supuesto que no son para usted; sino para mi novia.

La muchacha al escuchar esto salió corriendo con un gesto de furia en el rostro. Se dirigió a uno de los quirófanos con el fin de tomar un bisturí. Espero pacientemente a que Zamora estuviera distraído y en cuanto vio la oportunidad comenzó a apuñalarlo repetidamente por la espalda.

El médico no tuvo tiempo de defenderse. Ni siquiera sus gritos de terror fueron escuchados por nadie, pues la oficina se encontraba al final del pasillo. La sangre brotaba a chorros por todo su cuerpo, murió casi al instante.

Isabel sabía que descubrirían tarde o temprano lo que había hecho. Por ello tomó la decisión de apuñalarse en el pecho y morir junto a su amado. Sin miedo empuñó el bisturí e hizo lo que tenía planeado.

Ya en la noche, uno de los internos descubrió los cuerpos. Llamaron a la policía y la oficina fue clausurada.

Sin embargo, hoy en día hay quien dice que cada 22 de febrero (fecha en que ocurrió el incidente) a las tres de la mañana se enciende la luz de ese cuarto y que hasta se puede oler la sangre en el ambiente.