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Mito de las Carreras

En Latinoamérica siempre han existido diversos mitos y leyendas sobre apariciones fantasmas en las carreteras. Esto, según expertos en los temas paranormales, a fallecimientos inesperados en las vías debido a trágicos accidentes automovilísticos.

Por ejemplo: En Venezuela hay una región en los Andes (Cerca de Colombia) donde son frecuentes los accidentes de tránsito en las carreteras debido a sus complicadas curvas y pendientes. El mito cuenta que en los bordes de estas vías se pueden visualizar durante las noches, las almas en pena de los fallecidos trágicamente, quienes se encuentran vagando, esperando a que llegue la que se suponía sería su fecha de muerte natural, para así descansar en paz.

Muchos conductores han contado que mientras van rodando por estos sitios, ven personas vestidas con ropa rota, llena de sangre y a veces con heridas profundas, incluso mutilaciones, pero cuando se detienen para ayudar y auxiliar no hay nada, la persona desaparece. Presumimos que esto se debe a que las almas quedan expuestas con la misma ropa con la que fallecieron, incluso meses o años después.

No obstante, nunca se ha escuchado que alguien haya sido atacado o acosado por alguna de estas ánimas en pena, de hecho, se presume que se aparecen para ayudar a los conductores perdidos, bebidos o que están próximos a sufrir un accidente, pues la impresión de haber visto un “fantasma” logra que tomen mayor cuidado al conducir.

Es un mito, un poco tenebroso, pero que nos deja saber que las almas que fallecen de manera trágica no siempre se quedan en el “limbo” con el objetivo de molestar a las personas, sino que intentan –en algunos casos- ayudar y prevenir muertes como las suyas.

También, se han reportado casos de estas apariciones en Colombia, Argentina, España, Brasil, México e incluso en países más escépticos como Estados Unidos de América.
Mito de las Carreras

Mito Aracne

Mito Aracne

Los mitos les fascinan a los niños pequeños, porque cuentan historias de otras épocas, y de aventuras que hoy en día ya no se ven como antes. Para compartir con ellos estas historias maravillosas, es necesario adaptarlas, para convertirlas en versiones resumidas y simplificadas de los mitos tradicionales. Logrando así que puedan entenderlas mejor, porque se está transmitiendo en ellas las creencias de un pueblo.

De entrada les llaman mucho la atención los personajes con poderes sobrenaturales, así que es bueno empezar con mitos infantiles que los contenga, en esta ocasión, hablaremos de dioses griegos, los cuales perteneces a una de las mitologías más ricas.

El mito de Aracne, nos dice que ella era una de las mejores tejedoras de Grecia, hacia tan bellos bordados que la gente creía que la diosa Atenea, patrona de los artesanos, la había bendecido.

Pero Aracne tenía un gran defecto, era tan vanidosa, que no le fue suficiente presumirse como la mejor tejedora del mundo. Sino que llegó a compararse con la misma diosa Atenea y la retó a un concurso, para saber cuál de las dos tejía mejor.

La diosa Atenea quiso darle una lección a Aracne y bajó desde el Olimpo a la Tierra para aceptar su reto.

Pasaron todo el día tejiendo, al terminar; la tela de Atenea mostraba a los dioses en todo su esplendor, mientras que en la tela de Aracne, todos se veían como locos borrachos. El trabajo de la chica era muy insultante, así que Atenea lo rompió.

Aracne comprendió entonces que había ofendido a los dioses, sintió mucho miedo y vergüenza, y quiso castigarse a sí misma colgándose de una viga del techo. Pero la diosa Atenea se apiadó de ella, le salvó la vida, y le propinó al mismo tiempo un castigo. La convirtió en araña, condenada a tejer para el resto de los tiempos.

Fuente | Cuentos Cortos

Mitos

MitosLos mitos aún están presentes en esta época. Por ejemplo, hay personas que afirman que salir con el pelo mojado hace daño, aun cuando no existe ninguna comprobación científica para aseverarlo.

Indudablemente estos no son los únicos mitos urbanos que nos acompañan día a día. Podemos mencionar muchas más categorías, como los que tratan de seres mitológicos, criaturas extraordinarias, los que incluyen elementos de terror y miedo etc.

El día de hoy precisamente voy a contarles uno que corresponde a ese apartado.

Cuentan que por el año de 1869 en el número 46 de la calle Arce, vivía don Emiliano Villaseñor. Pertenecía a una familia de clase acomodada que poseían varios negocios en el pueblo.

De todos los establecimientos el más importante era la herrería, en donde trabajaba Filemón Álvarez, un hombre que desde hacía 20 años se encargaba de mantener en perfecto estado las herraduras de los caballos de su patrón.

Constantemente se escuchaban rumores sobre las infidelidades de don Emiliano, inclusive había quienes aseguraban conocer el domicilio de su amante. Sin embargo, esos bisbiseos eran disipados cada domingo por el clérigo de la iglesia de nombre Juan José de Bustamante, quien a su vez era compadre de Villaseñor.

Aún y cuando pudiera pensarse que al sacerdote le debía importar que su congregación cumpliera a cabalidad con las normas que indica la religión. Lo que le interesaba a este eclesiástico era el dinero.

Pues gracias a los grandes donativos que su compadre le hacía, en poco tiempo pudo comprar varias propiedades. Algunos de los acólitos que eran testigos de sus sucias prácticas, le recordaban que tarde o temprano iba pagar todo lo malo que había hecho. A lo que él respondía a carcajadas: “Dios está demasiado ocupado como para ver lo que yo hago”.

Una noche de luna llena llamaron a la puerta de Filemón, eran aproximadamente las tres de la mañana. El hombre se levantó de mala gana debido a los constantes golpeteos.

– ¡Qué desea! – Dijo el herrador.

Casi se me olvida mencionar que el hombre que se encontraba afuera del portón, tenía un aspecto que infundía miedo al instante. Traía un traje y sombrero negros, una capa roja cubría su espalda y en su mano derecha tenía un bastón que por mango llevaba una calavera de cristal.

Aquel individuo le hizo una extraña petición:

– Disculpe señor, pero me manda el párroco de Bustamante para que me haga el favor de herrarme Este par de caballos. Los necesito enseguida, ya que mañana salimos a Bugambilias.

Como era costumbre Filemón hizo su trabajo de manera impecable. Apenas terminó, el hombre del sombrero le pagó 10 monedas de oro y se fue azotando a las bestias de tal forma que aquellos animales comenzaron a sangrar profusamente.

Por un instante, el herrero pensó que lo que había visto era producto de su imaginación y se fue a su cuarto dormir. Sin embargo, la situación dio un giro totalmente inesperado, cuando a las ocho de la mañana volvieron a tocar a la puerta de Álvarez.

Sólo que en esta ocasión se trataba de doña Marta Fernández, ama de llaves de Emiliano Villaseñor.

– ¿Qué ocurre señora? Dijo el hombre.

La mujer apenas alcanzó a balbucear unas cuantas palabras.

– Fue algo aterrador, horripilante, algo que sencillamente no puedo explicar.

Después todo el pueblo supo que aquella mañana habían encontrado en la cama de su patrón los cuerpos mutilados del propio Villaseñor y del clérigo. Lo curioso era que en manos y pies tenían huellas de clavos, tal y como si sus extremidades hubiesen sido erradas.

Así termina este mito que con el correr de los años se ha convertido en una leyenda de terror.

Mito de la Hidra de Lerna

Mito de la Hidra de LernaComo les prometi, comenzaremos con los mitos griegos que en lo personal me fascinan, les traigo el mito de la Hidra de Lerna, un monstruo gigante con apariencia retiniana y múltiples cabezas, de más de 10 metros de largo cada una. Color pardo, vientre entre amarillo y blanco. Ojos de color ámbar y dientes muy afilados. Ser completamente carnívoros, cuya inteligencia dificulta que pueda entrenarse. Además son seres solitarios y no les gusta agruparse con otros de su especie.

Esto y más era la Hidra de Lerna (en griego antiguo Λερναία Ὕδρα) un antiguo y despiadado monstruo de la mitología griega. Un ser acuático perteneciente a la tierra, con forma de serpiente, cuyo número de cabezas va desde tres, hasta diez mil y que despiden de ellas un aliento venenoso. Poseía la virtud de regenerar dos cabezas por cada una que le era amputada. Su guarida era el lago de Lerna en el golfo de la Argólida (cerca de Nauplia), un lugar sagrado que bajo sus aguas albergaba la entrada al Inframundo que la Hidra custodiaba.

La Hidra era hija de Tifón y Equidna, criada por Hera. Se decía que era hermana del león de Nemea y por eso buscaba vengarse de Heracles (llamado Hércules por los romanos) quien le dio muerte. Su único propósito era asesinarlo. Pero Heracles llegó primero, enviado por Euristeo y con la ayuda de Atenea. Durante la lucha, cada vez que se le cortaba una cabeza, renacían otras nuevas, más fuertes que las anteriores. Esto los envolvía una batalla sin fin, en la que Atenea intervino, sembrando una idea en Yolao (acompañante de Heracles), así este se dispuso a quemar el muñón del cuello tras cada decapitación, cauterizando la herida y evitando así que las dos nuevas cabezas brotasen.

Al ver que la Hidra estaba siendo dominada, Hera envió un cangrejo para que mordiese los pies de Heracles y le estorbase, esperando provocar así su muerte. Pero al final, Heracles aplastó a la criatura y siguió luchando contra la Hidra hasta darle muerte. Luego mojó sus flechas con la sangre envenenada del animal para volverlas mortales.

La Hidra de Lerna y el cangrejo ascendieron al firmamento gracias a Atenea. El cangrejo se puso siguiendo al León, creando la constelación de Cáncer. Cuando el sol está en el signo de Cáncer, la constelación Hidra tiene su cabeza cerca.